Acidez Suprema


Vete por ahí, amor de mi vida entera, con tus inquietudes, tu falta de paz de espíritu y tu sensatez escasa. Vete por las calles donde te pierdes ebria de tus dudas, intentando encontrarte en cualquier transeúnte que te lleve a un lugar que tú ni siquiera sabes si existe o es fruto de tu imaginación. ¿Quién conocerá las ideas de tu cabeza? Vete tú, pasada alegría mía, mi dedicada hasta el día en que decidiste soltar mis manos. Vete con tus miserias, tus desordenes, tu caos interior que por muchos días he apreciado. Vete.
Vete con todas las que te pueden llegar a querer sin conocer la posibilidad de lo que es quererte con toda la fuerza que te quise un día. Con toda la ingenuidad y entrega. Vete, que a lo mejor no sea eso lo que quieras. Y no lo encuentres. Jamás. No lo encuentres, no rompas a nadie más.
Vete con otros cuerpos, apóyate en otros brazos. Sáciate en otros besos, despierta en otras camas. Miente otra vez sobre todo lo que sientes. Engaña con tu inestabilidad. Acaricia a otros rostros con tus espinos. Ama con todo tu terror. Y vuelve a caer en tu inconstancia. Vuelve a dejar a cuantas otras te sean necesarias, hasta que te encuentres rodeada del eco tu propia voz. Hasta que finalmente encuentres la soledad impiedosa que tanto deseas conocer.

Eres la historia más bonita y triste que ya he vivido. Eres dueña de una fortaleza que construí yo misma, con mis manos y mi sudor. Un castillo que te he regalado yo. Un castillo desierto, habitado por sombras y telarañas, un jardín muerto de invierno. Eres la espinilla que no se puede sacar, la lección mal hecha y bien comprendida. Eres como una serpiente que te alejas y te acercas solo para picarme una y otra vez más. Encargada de quitarme la esperanza y la vida; y yo a ti me entrego. Me apaleas con tu voz de seda, me llevas al más alto monte, me tiras al despeñadero y mientras caigo gritas diciendo que yo puedo volar. Por si creo. Me has bautizado como tu experimento, agarra mi cara y me bombardea con tu sonrisa, llenas mi alma de destrozos con tu mirada dulce. Me despojas de mi armonía como la gravedad que se burla del pobre equilibrista.
Eres la rosa orgullosa del principito, y yo pequeña enamoradiza de tus astucias. Te cubro de todo mi cuidado y te quejas, me dices que me vaya en una caravana de mil pájaros azules, pero lloras al verme partir. Te busco en desiertos y desiertos. No te encuentro ni siquiera en el mundo paralelo de la física cuántica: solo existes – todavía – dentro de mí.

Cojo el primer tren de vuelta al pasado y te vuelves una mentira edulcorada, mal hecha. Mejor quedarme aquí, donde el dolor es dolor, donde el amor se ha vuelto desamor. Donde no te encuentro, mientras tú te vas, sin freno. Sin mí. Sin ti.

Por Dani Cabrera

Comentarios

  1. Dani,
    Quando li este texto lembrei de um filme e uma música.

    Filme : Brilho eterno de uma mente sem lembranças.

    E essa música : Everybody's Gotta Learn Sometimes

    http://www.youtube.com/watch?v=E5K0aPGw9Rk

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  2. E dentro deste teu vazio sem ti e sem o outro está abrigada a tua mais bela história, mesmo que ela te do, às vezes... e dói mesmo.
    Abraços.

    Que espaço TERNURENTO!!!

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